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Los elementos fundamentales del sistema de cumplimiento normativo

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Los sistemas de cumplimiento normativo están expandiéndose con rapidez tanto en el ámbito de la protección de datos, en la contratación electrónica o en la Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas. En especial, tras la última modificación del Código Penal en relación a la exoneración de responsabilidad penal de las empresas y sus requisitos. Hasta 2015, si un trabajador de una compañía cometía un delito, la responsabilidad recaía únicamente en él. Con el cambio que se llevó a cabo entonces con la Ley Orgánica 1/2015, ahora recae sobre el individuo y la empresa, sea pequeña, mediana o grande. No obstante, si la entidad puede demostrar que disponía de un sistema de cumplimiento normativo en vigor para tratar de evitar cualquier delito, esta responsabilidad puede ser evitada por sus administradores o directivos, librándose de penas de cárcel.

 

Conociendo los sistemas a fondo

Estos sistemas, también conocidos como compliance program, no tienen más objetivo que hacer cumplir las normas por las que una empresa u organización se rigen. Son implementados por una compañía para garantizar que se cumple con el ordenamiento jurídico a rajatabla, además de conocer los posibles daños o riesgos que se corren en el caso de que surjan problemas legales de cualquier tipo. Muy pocas entidades cuentan con un protocolo a seguir en el caso de que exista algún riesgo o incidente, en especial las más pequeñas.

En los últimos tiempos se han convertido en una herramienta muy importante que va camino de convertirse en imprescindible para cualquier compañía, sea cual sea su tamaño, relevancia o mercado. Los cambios continuos de normativas en la actualidad también influyen en su implementación, ya que cada vez resulta más difícil seguir con exactitud cuáles son las leyes vigentes y el modo de proceder en según qué mercado o sector. Los sistemas se mantienen siempre actualizados. Este compliance program puede referirse al ordenamiento jurídico nacional, comunitario o internacional, aunque por lo general se basan en la Normativa derivada de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, la Normativa de Prevención de Blanqueo de Capitales, Medioambiente, Mercados y Protección del Consumidor y, por último y no menos importante, el Código Penal.

Es posible creer que estos sistemas están pensados únicamente para grandes empresas, las cuales tienen un rango de acción mayor, pero en realidad están dirigidos a todas, incluidas las pequeñas y medianas. Incluso sirven para las entidades sin ánimo de lucro que lleven a cabo alguna actividad económica de cualquier tipo o puedan verse salpicadas por algún tipo de delito.

En la actualidad, prácticamente cualquier mercado está híper regulado, con diferentes normativas a nivel local, autonómico, nacional, comunitario o internacional; y no todas tienen que tener puntos en común o ser compatibles. Lo que vale para un ámbito local puede no ser legal a nivel internacional o en según qué condiciones. Un sistema de cumplimiento normativo asegura mantener la legalidad a todos los niveles. A la hora de trabajar con cualquier administración pública también resultan vitales, ya que muchos de estos programas suelen ser uno de los requisitos básicos para poder licitar en un concurso público. También los piden grandes empresas o marcas multinacionales que quieren asegurarse de trabajar bajo el ordenamiento jurídico correspondiente, sin riesgo alguno.

 

Su importancia corporativa

Uno de los principales motivos que pueden llevar a una empresa a implantar un sistema de cumplimiento normativo es cuidar su economía. Manteniendo y cumpliendo con sus indicaciones cabe la seguridad de que se están respetando todas las normativas vigentes, por lo que la probabilidad de recibir una sanción administrativa o penal es prácticamente nula. Y en el caso de que la acción sea obra de un trabajador, la entidad puede defenderse. También puede ser una manera ganar reputación para la marca, ya que al implementar un sistema de cumplimiento normativo esa empresa se compromete a respetar el marco jurídico vigente sin concesiones, lo cual transmite una imagen siempre positiva.

Todo esto ha llevado a que surja la figura del director de cumplimiento normativo en las empresas, el compliance officer. Todas las multinacionales y grandes compañías cuentan con uno de manera obligada, mientras que en el caso de las pymes o en el de los autónomos, puede ser el propio empresario quien se forme en estos aspectos para conocer al detalle el sistema de cumplimiento normativo y su ejecución.