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Cinco estrategias para el posicionamiento de una marca

posicionamiento de marca

¡Cuánto nos cuesta el posicionamiento de una marca! Es la principal preocupación de no pocos emprendedores o directores de empresa cuando deciden apostar por un nuevo proyecto de negocio o implementar una estrategia novedosa en uno que ya se encuentra activo. ¿Te suena familiar este asunto?

 

Estrategias para el posicionamiento de una marca

Lo primero que debes tener en cuenta para el posicionamiento de una marca es que no existen las fórmulas mágicas. Se trata de un proceso que nunca es igual en todos los casos y en el que por tanto conviene mirar detenidamente elementos singulares como el tipo de mercado, la competencia o el público al que te diriges.

De hecho, posicionamiento podría ser sinónimo de adaptación, pues sólo las marcas que logran interpretar acertadamente las dinámicas del mercado en el que operan, son las llamadas a ocupar un lugar de referencia.

Tampoco existen estrategias únicas o que garanticen de entrada el posicionamiento de una marca. En la actualidad se conocen muchas y por ello conviene hacer un análisis previo de sus características y ventajas antes de elegir alguna.

Un mismo producto puede posicionarse de diferentes maneras en un mercado, pero no conviene emplearlas todas. Algunas siempre serán más eficaces que otras. Veamos ejemplos de las estrategias de posicionamiento más comunes:

1. Según el uso del producto:

Esta estrategia busca el posicionamiento de una marca insistiendo en cómo se usa el producto, cuándo, dónde y para qué. Es decir, hay una relación directa con las necesidades del consumidor, que son las que determinan los resultados.

2. Según la competencia activa en el mercado:

En los mercados altamente competitivos, una opción a la que puedes recurrir es la de resaltar las ventajas de tus productos o servicios en comparación con los de la competencia. Si eliges esta estrategia de posicionamiento, puedes presentar tu marca como líder o como alternativa.

3. Según la calidad o el precio:

Otra opción es aludir a una alta calidad de insumos o de materiales con los que estén elaborados tus productos. Al tener este sello distintivo, los consumidores apreciarán esto como una ventaja añadida de tu marca.

4. Según los beneficios del producto:

Se trata de una de las estrategias clásicas de posicionamiento de una marca. Se alude a los múltiples beneficios de un producto para que gane notoriedad en un mercado específico. Recientemente, los profesionales del marketing le han dado una vuelta de tuerca a este método: mencionan también beneficios indirectos de los productos o que no sean tan notorios a primera vista.

5. Según el estilo de vida:

Hay productos que se posicionan interpretando acertadamente los cambios en los hábitos sociales y culturales. Un ejemplo de ello lo encarnan los coches que se venden en la actualidad, la mayoría de los cuales han sido diseñados para un estilo de vida dinámico, ágil y sobre todo funcional.

 

En lo que no puedes caer de ninguna manera es en el sobreposicionamiento de una marca, es decir, aquella situación en la que la promesa de los beneficios de tu producto no está a la altura de las expectativas del mismo.