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Cold Chain: La logística de la cadena de frío ininterrumpida en tiempo real

En el transporte de carnes, frutas y verduras, entre otros alimentos elaborados, así como también con las vacunas y otros medicamentos o productos perecederos las condiciones de temperatura y humedad no pueden quebrantarse. La logística del frío cobra vital importancia.

Una cadena de frío ininterrumpida es una serie de actividades de producción, almacenamiento y distribución refrigeradas, junto con el equipo y la logística asociados, que mantienen un rango deseado de baja temperatura, desde que se sale del almacén del productor hasta que llega a las manos del cliente.

A lo largo de toda la cold chain existen cambios de temperatura. Las prácticas de carga, el aislamiento o hermeticidad, los equipos de refrigeración y las personas que operan e interactúan a lo largo de todo el proceso, pueden fallar e interrumpir la cadena de frío. Pero, ¿cómo saberlo a tiempo?

Gracias a la Internet de las Cosas y la Inteligencia Artificial, es posible obtener información en tiempo real sobre la seguridad y la calidad de los productos perecederos. Los análisis predictivos impulsados por AI pueden proporcionar pronósticos basados en combinaciones de datos que incluyen el clima, la ubicación geográfica, los días festivos de una determinada ciudad, horarios de operación, infraestructura de los centros de transferencia, etc. y ayudan fuertemente a mejorar la planificación logística.

Para ello, las empresas de tecnología han desarrollado sensores inalámbricos de temperatura y humedad capaces de emitir el estado de los productos en tiempo real. Por ejemplo, Advantech sacó al mercado este tipo de sensores bajo el nombre de TREK-120, que pueden integrarse con un lector NFC (Near Field Communication) y una puerta de enlace LoRaWAN (Low Power Wide Area Network) para la recolección y transmisión de datos inalámbricos. La utilización de tecnología LoRa no sólo permite transmisiones inalámbricas de larga distancia, sino que también reduce el consumo general de energía del sensor – consideremos que si las baterías del sensor fallan, no se puede garantizar la cold chain –. Con esta información disponible en cualquier dispositivo, ya sea una computadora de escritorio, una Tablet o en un smartphone, las partes interesadas pueden anticiparse para corregir un envío antes de que se desperdicie la carga, evitando efectos negativos que puedan afectar a la marca y/o a la lealtad del cliente.

Por supuesto que hoy en día esta gestión ha dejado de ser costosa o que implique una inversión representativa para la empresa, aunque no deja de ser un adicional para la forma en la que se venía operando. Sin embargo, nada se compara con perder las mercancías y mucho menos con perder un cliente. Lo cierto es que los sensores se están convirtiendo en componentes esenciales de la supply chain y cobran cada vez más relevancia.

Como corolario, nuevamente la inteligencia artificial en la internet de las cosas, vuelve a dar una solución en la logística 4.0.