Tendencias & Innovación

Los nueve hábitos del líder de la innovación

Considero que uno de los principios fundamentales de la innovación empresarial es el que expone que: “No hay empresas innovadoras, lo que hay son empresas con personas innovadoras”. Uno de los corolarios de este principio es “Son las personas las que innovan y sin personas no hay innovación” Si los aceptamos como base de nuestra cultura de innovación esto implica que consideramos que la gestión humana de la innovación es uno de los pilares del sistema de innovación de nuestra empresa.

Para adoptar esta visión de la innovación en fundamental que en la empresa exista al menos un líder de la innovación, es decir, que haya una persona que sea capaz de incitar e impulsar la innovación en la empresa, especialmente gracias a sus aptitudes y competencias pero sobre todo por su actitud proactiva.

Para desarrollar esta capacidad de liderazgo innovador recomiendo a los que deseen ser potenciales líderes de innovación que se ocupen y preocupen de adquirir y potenciar los siguientes comportamientos:

  1. Comunicar. “Quién no comunica, no existe”. Una frase que expresa una certeza que es especialmente incisiva para aquellos que por su carácter no son proclives a salir a la palestra o a exponer en público sus opiniones. Aunque sea un comportamiento duro o difícil de adquirir creo que la desenvoltura que uno pueda conseguir para comunicarse  y transmitir las ideas es, sin duda, fundamental en cualquier líder. Como sabemos la innovación requiere en muchas ocasiones tener que caminar por tierras desconocidas donde encontraremos peligros e incertidumbres; algunos de los cuales no podemos prever, pero sí superar. Esto hace necesario saberse comunicar muy bien para que de esta forma los miembros de la empresa puedan ver claramente hacia dónde se está yendo. Un verdadero líder de la innovación es aquel que utiliza la palabra para conquistar el corazón de quien le está escuchando y hacerlo ir hacia donde no sabía o no quería ir.
  2. Decidir. La actitud de decisión es otro de los comportamientos que se necesita para ser un líder de innovación. Es la capacidad de dar el paso entre “decir” y “hacer”. Hay muchos que dicen pero son pocos los que hacen; y esta diferencia es lo que hace que a unos se les pueda considerar potenciales líderes. Son aquellas personas que toman decisiones en base a la información que tienen; en unos casos esta información será abundante y en otros será escasa, pero saben que, especialmente cuando se quiere innovar, tener toda la información para decidir es imposible. Y aquí influye un elemento de la cultura de la innovación que es como se actúa frente a los errores, si lo que hay en la empresa es el “miedo al error” entonces lo que ocurrirá es que se decida pensando en evitarlos, o en protegerse de las consecuencias de equivocarse; y esto es altamente perjudicial para la innovación porque no se toman riesgos y entonces “nos quedamos donde estamos”.
  3. Imitar. La capacidad de observar lo que se tiente tanto en el entorno cercano como en el lejano y seleccionar aquello que se cree que es útil para el objetivo de innovar nos lleva a que sea razonable capturarlo en su esencia, pero esto no significa hacer una mera copia sino que lo interesante es imitar incorporando lo que sea útil. Innovar no es reinventar la rueda sino tener en consideración la mejor rueda que exista y mejorarla sustancialmente añadiéndole aquellos atributos que sean propios de nuestra marca.
  4. Intuir. La intuición es uno de los comportamientos que muchas veces se cuestiona como elemento razonable en la toma de decisiones porque se considera que no es racional. Pero deberíamos aceptar que entre la razón y la emoción hay un espacio intermedio en el que las decisiones se generan; y que casi siempre cuando tomamos una decisión la intuición ha sido fundamental. Y entonces buscamos elementos racionales para justificarlas pero que no son más que excusas explicar lo inexplicable.
  5. Mandar. La capacidad de mandar es uno de los comportamientos que hacen la diferencia entre un líder y un “jefe”. Aquel que actúa que es conocedor del poder que tiene y que actúa de forma responsable y con coherencia con unos principios y valores consigue que su comportamiento de mando alcance el grado de excelencia. La capacidad de mandar es fácil cuando uno tiene la “potestas”, es decir, cuando uno tiene el poder para hacer cumplir sus decisiones; pero cuando uno manda con “auctoritas”, es decir, cuando tiene la capacidad moral de emitir una opinión calificada sobre una decisión y provocar que se haga, entonces tenemos a un verdadero líder. Y la innovación es más una cuestión de auctoritas que de potestas.
  6. Mejorar. La innovación no empieza con una innovación radical sino que empieza con innovaciones incrementales. Por eso las personas que tienen presente y actúan con una mentalidad de mejora continua y constante son aquellos que pueden llegar a ser líderes de innovación. La línea que separa la mejora continua de la innovación incremental es muy fina. Aquellos que quieren mejorar son profesionales que definen su plan de carrera y su propio camino profesional, sin dejar que se lo hagan otros; y que tienen un plan de formación personal y continuado.
  7. Prever. La capacidad de prever supone establecer relaciones entre soñar, imaginar, deducir y calcular. El líder de la innovación se proyecta hacia un futuro y lo define como el objetivo a lograr, vuelve hacia atrás marcando un camino a seguir para que el resto de empleados sepan hacia dónde se dirige la empresa.
  8. Trabajar más. El líder de la innovación no trabaja muchas horas hasta el agotamiento sin sentido sino que es una persona que piensa en lo que tiene que hacer, hace un plan y define como lo va a hacer. Y es consciente que todo plan puede cambiar en el momento en que se empieza a ejecutar, pero que sin plan no hay resultados. Sin olvidar que hay que tener planes de contingencia y de gestión de crisis. En el fondo trabajar más quiere decir trabajar mejor.
  9. Valorizarse. El líder de la innovación es una persona que no olvida que lo que hace debe tener valor, pero que además hay que dar visibilidad a ese valor. Por tanto debería definir y desarrollar su marca personal en la que uno de sus pilares y valores sea la innovación. Y también debe ocuparse de ser embajador de marca en su empresa. El líder de la innovación aumenta su valor en la medida que hace aumentar el valor de su empresa, en especial, su valor intangible.