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¿Qué es lean manufacturing y qué le proporciona a nuestro negocio?

que es lean manufacturing

Entendemos como lean manufacturing la filosofía por la cual se trata de pulir el sistema de producción de una empresa para apartar todos aquellos elementos que no aportan nada y que así el trabajo esté más optimizado y sea más productivo. Su aplicación permite que todo tipo de negocios puedan impulsar su rendimiento y que se obtengan cifras mucho más convenientes en términos de consumo de recursos y obtención de ingresos.

 

 

Una colaboración absoluta

Para poder eliminar los factores o componentes que no ofrecen ningún valor al cliente o al producto tiene que existir un compromiso completo por parte de toda la entidad. Y esto implica que no solo los profesionales de un departamento van a trabajar con entusiasmo y van a intercambiar puntos de vista que ayuden a pulir lo que les compete en su departamento, sino que en realidad todos los miembros de la empresa participarán de esta manera activa. Eso es lo que de verdad marca la diferencia, que ejecutivos, directores, ingenieros y cualquier otro profesional participe activamente en el pulido de los procesos de producción que lleven hacia el éxito.

Gracias a este compromiso la empresa se encuentra con que puede reducir los gastos, hacer que los tiempos de producción se cumplan con garantías, ajustar los costes, mejorar los niveles de calidad y eliminando los procesos en los que se desperdician recursos con fabricaciones de mayor cantidad de la necesaria. Las ventajas son numerosas y el lean manufacturing ya ha demostrado que funciona, habiendo llevado incluso a que gigantes de distintos sectores mejoren sus resultados gracias a esta filosofía.

 

Entendiendo mejor la filosofía y lo que supone

Si implementamos con éxito el método lean manufacturing estaremos viendo que a partir de ese momento el trabajo en nuestra empresa tiene unos objetivos muy claros. Todos los procesos de fabricación estará completados exactamente en los niveles de tiempo que se hayan estipulado en la fase inicial. No habrá errores sobre el estado de la producción, ni tampoco en cuanto a la localización de la misma si esto se pudiera aplicar a nuestro negocio. La cantidad será exactamente la que se haya determinado en el proyecto y el volumen de desperdicio, al optimizar todo el proceso, será muy inferior al habitual. El resultado ofrecerá una gran flexibilidad dentro de los límites a los que estamos habituados, por lo que esto implicará que si se tiene que hacer alguna modificación, cambio o mejora, se podrá hacer para estar en la línea de las exigencias máximas del negocio.

Para alcanzar esto tendremos que asegurarnos siempre de que no desperdiciamos recursos, que cualquier problema que se detecte estará solucionado rápidamente y que hay capacidad para realizar una mejora continuada. Al estar mejorando de forma constante veremos que la productividad aumenta y que los costes que se atribuyen a la producción se van reduciendo. Siempre se trabaja en base a las cifras de producción que haya teniendo en cuenta la demanda y se puede continuar con el trabajo por su formato flexible.

Si se ha trabajado con el lean manufacturing por bandera sabremos que lo que el cliente está recibiendo de nuestra mano no es un producto en sí mismo, sino la solución a un problema o petición que pudiera tener. El trabajo con esta filosofía también apuesta por crear un entorno conectado en el cual se dé cada vez más presencia a los mismos profesionales. De esta manera, proyecto tras proyecto, la unidad se puede sentir que estará más conectada, llevando a que se puedan optimizar mejor las fases de trabajo y que los miembros del equipo tengan una sintonía superior.