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Tipos de desempleo y como puede afectar

¿Alguna vez os habéis preguntado si existen diferentes tipos de paro, y cuál es el que afecta más e incluso según la personalidad de cada individuo?

Las empresas no son ajenas al problema del desempleo, pues sobre ellas recae gran parte de la responsabilidad en materia de contratación. Sin embargo, no todos los tipos de desempleos son igual de perniciosos.

Podríamos diferenciar estos tipos de desempleo:

Desempleo cíclico o coyuntural.

El desempleo cíclico o coyuntural es el que mejor se ajusta a las características del desempleo actual. A su vez, se trata del tipo de desempleo más nocivo para la economía ya que está en función del crecimiento o decrecimiento de la iniciativa privada. Como sabemos, la actividad empresarial está sujeta a fases de expansión y recesión de la economía, y ello inevitablemente afecta al número de parados.

Cuando la economía va bien, durante las fases de expansión, el desempleo cíclico disminuye; mientras que en fases de recesión como la actual, este tipo de desempleo se dispara por las nubes con relativa facilidad.

En este contexto, el papel que juegan las empresas se antoja bastante complicado, debido a que la mala coyuntura económica también perjudica los resultados empresariales de estas organizaciones. Si las ventas de las empresas disminuyen, estas no tendrán más remedio que ajustar márgenes y, para ello, el despido de trabajadores y la nula contratación se convierten en el camino más fácil para volver a ganar en competitividad.

Desempleo estacional.

El desempleo estacional tiene su razón de ser en el hecho de que existen ciertas actividades profesionales que sólo requieren de mano de obra en determinadas épocas del año. Nos referimos, por ejemplo, a la agricultura, donde hay temporadas altas y bajas en función del tipo de cultivo; o al turismo, que necesita a muchos trabajadores sólo durante la época veraniega y a pocos o ninguno durante el resto del año.

La única alternativa para suavizar este tipo de desempleo pasa por la diversificación de la estructura productiva. El objetivo de dicha diversificación no sería otro que romper la dependencia excesiva de las actividades estacionales. Sin embargo, para muchas empresas esta misión es bastante complicada.

Así, una empresa del sector turístico como un hotel, por ejemplo, depende totalmente de la afluencia de turistas a sus instalaciones. A más turistas, más trabajadores y más empleo, y ello ocurre principalmente en verano y fechas festivas. Diversificar la estructura productiva en estos casos se antoja bastante complicado.

Desempleo estructural

El desempleo estructural es un tipo de desempleo muy difícil de combatir, ya que viene explicado por los desajustes entre la oferta y la demanda de trabajado. Se da, por ejemplo, cuando los empresarios buscan un perfil profesional que no puede ser cubierto con la demanda de empleo existente.

Posiblemente se trate del tipo de desempleo más preocupante que existe, ya que tiende a perdurar en el tiempo debido a la inadecuación técnica de los trabajadores con respecto a las vacantes o al exceso de solicitantes de un determinado puesto de trabajo en relación a las vacantes ofertadas.

Para combatir este tipo de desempleo las empresas han de incentivar y fomentar la polivalencia y la capacidad de reciclaje de sus trabajadores. Para ello, los programas de formación y reconversión profesionales juegan un papel destacado. La inversión en nuestros trabajadores es esencial si no queremos que estos se queden obsoletos respecto a las futuras necesidades que nos puedan surgir.

Desempleo friccional

El desempleo friccional es un tipo de desempleo voluntario que se da principalmente en épocas de expansión económica. Se refiere a personas que aún pudiendo tener un trabajo, deciden tomarse un tiempo libre para mejorar su formación, descansar o encontrar un puesto de trabajo mejor que el que tenían. También englobaría a las personas que dejan su trabajo para cuidar a sus hijos o a los que buscan su primer empleo al terminar los estudios.

Para combatirlo, las empresas pueden optar por la contratación indefinida, ya que de esta forma incitan a los trabajadores a crecer profesionalmente en su organización. Sin embargo, para que la contratación indefinida resulte eficaz es imprescindible que las empresas proporcionen una formación continua a sus empleados y les ofrezca unas condiciones de trabajo que les permita a estos reciclarse profesionalmente.

 

¿Cómo puede llegar a afectar el desempleo directamente a la persona?

El desempleo conlleva una disminución de los ingresos y, por tanto, produce cambios en el estilo de vida. Se producen cambios radicales en la forma de vivir, pues se vive con la incertidumbre de no saber cuánto tiempo durará esa situación. En tales circunstancias, se tiende a ser precavidos y reducir drásticamente los gastos.

Tiene una gran repercusión en el ámbito familiar, intensificando las relaciones existentes con anterioridad. Puede producir gran tensión y desestabilizar las relaciones familiares perjudicándolas o, por el contrario, la familia puede ser el gran apoyo y encontrar en ella el empuje y ayuda necesaria para buscar otro empleo, transmitiéndole confianza y seguridad.

La pérdida de empleo también produce una reducción de las relaciones sociales. Inevitablemente se pierde el contacto con aquellas personas que son imprescindibles para poder desarrollar nuestro trabajo

El desempleo puede traer consecuencias psicológicas negativas como disminución de la autoestima, depresión, ansiedad, etc. Produce un empobrecimiento del concepto que se tiene de uno mismo.

La forma de reaccionar ante el desempleo dependerá entre otros factores de la personalidad de cada uno. Hay quienes con inmediatez empiezan a movilizarse para salir de esa situación, actuando de forma positiva y esperanzada, confiando en sus posibilidades, y otros, por el contrario se sienten hundidos y sin fuerzas para iniciar la búsqueda de empleo, pierden la confianza en sí mismo y en sus capacidades.

 

No obstante, hay una serie de sentimientos comunes que sufren quienes han perdido su trabajo. Entre ellos destacamos los siguientes:

Sentimiento de vergüenza. La persona desempleada suele sentirse avergonzada por esa situación, responder a la simple pegunta "¿en qué trabajas?", les produce malestar. Este sentimiento surge tanto por el hecho de estar desempleado como por tener que buscar un empleo. La intensidad en que se sufre dependerá de diversos factores como la edad o el tiempo que lleve desempleado.

Sensación de fracaso. Es frecuente encontrar personas desempleadas con sensación de fracaso, por no haber logrado permanecer en ese puesto de trabajo, con la sensación de haber fallado.

El desempleo no afecta por igual a todas las personas, su efecto no es comparable en una persona joven e independiente que ha perdido su empleo con un padre de familia que tiene que hacer frente a los gastos familiares.