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Coaching y liderazgo: la receta para una buena dirección

coaching y liderazgo

En otros post hemos insistido en los beneficios del coaching como herramienta para potenciar el liderazgo en las empresas, una relación que está más que probada en el terreno práctico y por la que apuestan numerosos directivos. ¿Tú ya te has apuntado?

Coaching y liderazgo, más allá de directivos y gerentes

Coaching y liderazgo son dos componentes de una misma ruta: la de la excelencia, el éxito y la gestión con visión estratégica en el siglo XXI.

Sin embargo, cada vez que nos remitimos a ellos predomina un enfoque. Se trata de aquel que señala los beneficios del coaching para la figura del líder, es decir, la persona que asume la labor de ponerse al frente de un proyecto, una empresa o una estrategia.

El gran error está en creer que esta práctica sólo se dirige a los líderes. En realidad, si el proceso se ha llevado como es debido, sus ventajas se pueden apreciar en todos los niveles de una organización.

Lo anterior se explica por una sencilla razón: si el coaching actúa sobre el liderazgo de personas concretas, es lógico que éstas acaben transmitiendo sus habilidades, talentos, destrezas y conocimientos sobre las personas que les rodean.

O dicho de otra manera: el coaching potencia el liderazgo de directivos, gerentes, jefes de equipos y demás supervisores, pero también tiene efectos positivos en elementos como el clima laboral, la motivación de la plantilla, los valores del trabajo en equipo, la visión de conjunto, etc.

 

Coaching y liderazgo: beneficios en otras áreas

Pero ahondemos todavía más en el tema y veamos con detalle algunas de las áreas en las que se aprecian los efectos positivos del coaching y el liderazgo:

  • Expande y mejora las habilidades de los trabajadores de una empresa. Los equipos de trabajo bien dirigidos, con tácticas adecuadas y métodos que favorezcan las habilidades y destrezas de sus miembros, rinden más y aportan más beneficios a los procesos y los negocios en general.
  • Fomenta el crecimiento de las empresas, pues invertir en la gestión de los equipos de trabajo es invertir en el mayor capital de las mismas. Una empresa con una plantilla fuerte, acoplada y consistente reportará mejor rendimiento, compromiso y productividad.
  • Interioriza el liderazgo como valor de cambio. El coaching centrado en esta cuestión fortalece de tal modo el liderazgo como práctica, que acaba por instaurarse como un elemento clave de la filosofía corporativa. Es decir, no es sólo el liderazgo por sí mismo; se trata, sobre todo, de que se convierta en una cuestión esencial que recorra todos los niveles de la organización y, además, se convierta en un motor de cambio en determinadas situaciones.

 

Como ves, coaching y liderazgo son dos términos que no se agotan en sí mismos. Sus efectos (o los efectos de su combinación) se extienden a campos relacionados con el rendimiento, la productividad, el trabajo en equipo y, por consiguiente, la expansión de las empresas que apuestan por ella.