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¿Tiene ventajas financiarte con deuda?

Al financiar una inversión, una de las decisiones fundamentales es elegir el método de financiación: si se invierte con deuda o con capital. Endeudarse con terceros permite aumentar la inversión a un menor coste, pero implica una imposición de obligaciones y potenciales riesgos de pago que se mitigan si se financia con capital. Existen por tanto ventajas e inconvenientes en cada opción y la respuesta suele ser un equilibrio entre ambas alternativas que hará a la empresa optar por la más conveniente según determinados criterios que es fundamental analizar para cada caso. 

En este post vamos a analizar dos de las principales ventajas de la deuda: la ventaja financiera y la ventaja fiscal. 

La ventaja financiera consiste en apalancarse en deuda de terceros a un coste de la financiación menor que el del capital para poder obtener así un retorno superior para el accionista con un menor importe de fondos propios. Si por ejemplo hay que afrontar una inversión de 10.000€, frente a aportar todo con capital y obtener un retorno del 10% antes de impuestos, tenemos la alternativa de meter 6.000€ de deuda al 5%, que permiten tener que aportar solo 4.000€ de capital a una rentabilidad del 14%. 

La ventaja fiscal surge porque en la mayoría de las jurisdicciones los gobiernos otorgan ciertas ventajas impositivas a la deuda frente a la inversión con capital. En concreto, los intereses para el repago de la deuda suelen deducibles fiscalmente, mientras que ningún coste relacionado con el capital se suele poder usar para pagar menos impuestos. Si al ejemplo anterior le incluimos los impuestos, un retorno sin deducibilidad de intereses del 9% sube al 10% si se incluye esta ventaja fiscal de la deuda. 

Es por tanto relevante considerar en el análisis de la elección de la financiación las ventajas financiera y fiscal de la deuda, ya que frente a otros inconvenientes que tiene una financiación con terceros, otorgan una mejora sustancial al retorno del accionista.