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Nuevos retos para la dirección financiera: el cambio climático

Las direcciones financieras corporativas se enfrentan actualmente a nuevos retos que les obligan a formarse en nuevas disciplinas y en ocasiones reinventarse para poder ofrecer a sus compañías las soluciones que necesitan. En 2019 las empresas se enfrentan con desafíos como la disrupción digital, cambios políticos como el Brexit o la guerra comercial: en esta ocasión, nos centraremos en los retos que plantea el cambio climático y la reacción que la sociedad en su conjunto está llevando a cabo para combatir sus efectos. Las consecuencias de este nuevo escenario afectan a todos los sectores y geografías: tanto a los directamente afectados como el sector del carbón como otros que a primera vista no sean tan evidentes.

En primer lugar, los gestores deben prever y mitigar los efectos directos físicos del cambio climático. En particular, hay que tener en cuenta los potenciales daños que puedan originarse por efectos meteorológicos como huracanes, inundaciones o granizadas no sólo en los activos inmuebles o de infraestructura de las compañías sino también en lo que afecten al normal desarrollo de las operaciones por interrupciones del comercio. Los potenciales riesgos deben evaluarse y ser convenientemente cubiertos por una gestión financiera prudente mediante por ejemplo mayores pólizas de seguros. 

Por otro lado, el cambio de paradigma está afectando a los modelos de negocio: sectores que se entiendan como no sostenibles o que queden en desacuerdo con la transición ecológica van a ver reducida su financiación, demanda de clientes o incluso asistencia de proveedores. Los directores financieros deben participar en el viraje estratégico requerido para que la compañía se pueda adaptar a las nuevas condiciones de contorno y prepare su negocio y sus relaciones con el nuevo escenario.

Finalmente, las compañías deben afrontar las políticas que los gobiernos están implantando para luchar contra el cambio climático. Ejemplos de esta tendencia son las relevantes modificaciones fiscales que se están promulgando como los nuevos tributos verdes, las obligatorias reducciones en emisiones de gases de efecto invernadero o incluso las mayores exigencias de capital para evaluar exposiciones a cambios climáticos. La dirección financiera responsable debe formarse en estas nuevas medidas y estar preparado para aplicarlas en sus compañías.