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Cinco estrategias de innovación a largo plazo

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¿Eres un convencido del valor de la innovación empresarial pero, al mismo tiempo, no sabes cómo hacerla sostenible en el tiempo? Pues bien, despreocúpate: echa un vistazo al siguiente post y encontrarás algunas estrategias de innovación que pueden darte pistas sobre cómo lograrlo. ¡Elige la que mejor te venga!

 

Estrategias de innovación: evitar lo coyuntural

La innovación es un valor empresarial que debe desarrollar cualquier negocio, más allá de su naturaleza, área de desempeño o trayectoria. Sin embargo, no vale cualquier tipo de innovación: la clave está en lograr que se mantenga en el tiempo para que se convierta, verdaderamente, en un elemento que marque la diferencia.

Una innovación puntual es lo que mucho llaman coloquialmente «flor de un día». Es decir, una alternativa sin duda atractiva y con fondo de maniobra, pero que difícilmente puede llegar a ser un valor estratégico. Son como chispazos que vienen y se van.

El primer paso para evitar el carácter coyuntural de la innovación es crear un plan que contemple este aspecto como algo estratégico, común a todas las dependencias de la empresa y que adquiera la categoría de valor corporativo.

 

¿Con cuál de estas estrategias de innovación te quedas?

Pero de los planes es necesario pasar a las estrategias de innovación, es decir, las distintas formas que existen para que un plan de innovación se mantenga en el tiempo tanto en el plano financiero como en el conceptual. Repasemos algunas:

1. Elimina la burocracia:

Muchas empresas apuestan por la innovación sin flexibilizar su estructura. Las buenas ideas que surgen en sus distintos niveles se pierden en el camino ante la dificultad para comunicarlas y direccionarlas a las personas encargadas de su ejecución. Ojo, no es un problema solo de las empresas grandes; el asunto está en los canales de interacción internos.

2. Elimina los procesos infructuosos:

En consonancia con lo anterior, es preciso dejar a un lado aquellas ideas que no aportan al conjunto de la empresa. Insistir obcecadamente en un proyecto poco práctico es una forma nada recomendada de perder el tiempo.

3. Refuerza el sentido de pertenencia:

La innovación es un valor surge de la motivación y el sentimiento generalizado de que los intereses de cada trabajar van en la misma dirección con los de las empresas. Por ello, como directivo te corresponde crear el mejor clima laboral para ello y exaltar y cultivar el talento.

4. Apuesta por una comunicación abierta:

Lo anterior no será posible si de entrada no planteas un modelo comunicativo plural, abierto y participativo. La innovación también es interacción, es decir, suma de ideas y de visiones. Además, debes procurar que la información que se toma como base para los proyectos innovadores circule adecuadamente de tal modo que cualquier trabajador pueda acceder a ella.

5. Gestiona el riesgo y el fracaso:

Si no te equivocas, nunca conseguirás nada realmente nuevo. La innovación no surge de la noche a la mañana. En la gran mayoría de casos, es el resultado de un proceso lleno de errores e intentos fallidos. Aprende de todo ello y tratar de ir un paso más adelante en cada nueva ocasión.

 

¿Ya tienes claro cuál de todas estas estrategias de innovación encajan mejor con lo que buscas para tu negocio? ¡Aplícala sin pensarlo dos veces! Lo importante es el valor que puedas crear a partir de las ideas que surjan.