Tendencias & Innovación

Beneficios de aplicar el coaching motivacional en tu empresa

coaching motivacional

El coaching, aquella práctica que en los años 80 del siglo pasado se empleó de forma exitosa en el campo deportivo y más tarde se trasladó a otros escenarios y disciplinas, cuenta con numerosas ramificaciones y enfoques en la actualidad.

Una de las más recientes es el coaching motivacional, entendido como aquel cuyo objetivo es acompañar, tanto a equipos como a personas, durante un proceso específico que contribuya a la consecución de determinadas metas.

Como su nombre lo indica, el elemento central de esta práctica es la motivación, que no es otra cosa que la buena disposición de la que goza una persona para encarar un reto, sea el que sea. Dicha motivación puede ser de dos tipos: intrínseca, cuando proviene de la propia persona, y extrínseca, en los casos en que su fuente es un elemento ajeno.

 

Pirámide de Maslow y coaching motivacional, ¿qué tienen que ver?

El coaching motivacional no se limita a potenciar el pensamiento positivo de las personas y los grupos, sino que se centra sobre todo en identificar qué elementos son los que verdaderamente les motiva de cara a su desempeño.

Los personas, por ejemplo, somos diferentes unas de otras y no tenemos las mismas fuentes de motivación. Lo que para unas puede ser un aliciente de acción, para otras no deja de ser un aspecto secundario o anecdótico.

Al respecto existe una teoría. Se llama Pirámide de Maslow y se ejemplifica a través de una pirámide: las necesidades que no han sido resueltas o que están insatisfechas son las que determinan el comportamiento de una persona en su desempeño diario.

O dicho de otra manera: paradójicamente, lo que no hemos resuelto es lo que nos anima a superarnos día a día. En cambio, las necesidades satisfechas, y de cuyos efectos ya gozamos, generalmente no incitan a la acción.

El método de Maslow es una herramienta empleada por algunos coach en las etapas iniciales de un proceso de coaching motivacional. Ayuda a entender qué mueve a las personas o los grupos a la acción y da herramientas para saber cómo potenciarlas.

 

Coaching motivacional: elementos que motivan

Avancemos en esa misma línea y veamos ahora algunos elementos que, de acuerdo a la experiencia obtenida tras algunos casos de coaching motivacional, son verdaderos aspectos que mueven a las personas hacia la acción transformadora:

  • Buenas condiciones salariales. Aunque no necesariamente sea la razón más importante para un buen desempeño, a las personas sí que les preocupan los salarios devengados por su trabajo. Es necesario que existe un equilibrio entre ambos aspectos para que sea un verdadero incentivo.
  • Ambiente de trabajo propicio para las buenas ideas. Los climas en los que predominan la participación, la interacción y la cooperación son los mejores para aumentar la motivación de las personas. Se sienten a gusto y potencian las habilidades de cada una de ellas.
  • Expectativas de promoción interna. Además de los suelos, es importante señalar que en las empresas existan posibilidades reales de ascenso, basadas, claro en un sistema justo que premie los méritos y la experiencia.
  • Reconocimiento del trabajo por parte de los jefes. Los supervisores de cada nivel o área deben ser los primeros en reconocer el esfuerzo y el trabajo de quienes están a su cargo. De esta manera sentirán que lo hecho vale la pena dentro de un engranaje mayor que es la empresa.
  • Facilidad para la conciliación laboral y familiar. La flexibilidad horaria, geográfica (el teletrabajo, por ejemplo) y la posibilidad de conciliar escenarios laborales con los familiares o personales es algo que incentiva a las personas a comprometerse con sus labores.

 

¿Qué gana tu empresa con el coaching motivacional?

Ahora bien, imagina que luego de leer nuestro post has decidido finalmente aplicar el coaching motivacional en tu empresa. Quieres que tus colaboradores aumenten su compromiso con las tareas delegadas para que, a medio y largo plazo, esto se traduzca en un alza considerable de la productividad y el rendimiento.

Pues bien, ¿qué crees que ganarías con todo ello? ¿En qué aspectos serían visibles los beneficios del coaching motivacional? Te presentamos algunos:

1. Despierta en cada trabajador la conciencia de sí mismo y de su labor en el negocio. La pregunta que podrían plantearse a raíz de esto es: ¿por qué no aspirar a más cada día y potenciar mi perfil?

2. Eleva la autoestima de las personas, sea cual sea su nivel jerárquico en la empresa, lo importante es la actitud con la que enfrentan día a día los retos en su desempeño y el valor que se dan a sí mismos en la ejecución de los procesos.

3. Inculca en los trabajadores un elemento esencial cuando se habla de motivación: descubrir un hecho, una razón, algo que les impulse a hacer lo que hacen cada día y mejorarlo.

4. Aumenta la productividad de la empresa, es decir, la capacidad de las personas y los grupos de obtener resultados en plazos y escenarios concretos. Se rinde más en una empresa motivada que en otra que esté marcada por la apatía.

5. Favorece la adaptación de los trabajadores a nuevas realidades y, a la vez, les prepara para la capacidad de cambio. Una plantilla motivada asume con mejores herramientas las transformaciones propias del entorno laboral y tiene más recursos para superar inconvenientes y obstáculos.

6. Potencia el trabajo en equipo y la práctica de valores como la ayuda, la cooperación, la solidaridad, el intercambio de opiniones e ideas y, en últimas, un modelo de trabajo colaborativo. Si cada trabajador se ha dado el valor que le corresponde dentro de la pirámide empresarial y tiene una razón por la cual realiza sus tareas cada día, la integración en equipos será mucho más sencilla que si se tratara de talentos y conocimientos dispersos.

 

Recuerda que puedes aplicar el coaching motivacional de forma individual o como una herramienta de trabajo en equipo. Sea cual sea el método que elijas, lo importante es lograr una verdadera transformación en la manera en que tus colaboradores ven su rol en la empresa y en cómo se ven a sí mismos como personas.