Las organizaciones que quieran innovar deben estructurar su proceso de innovación

Una organización que pretenda innovar de forma sistemática ha de plantearse estructurar la innovación como un proceso que debe estar integrado en el día a día. Esto supone que debe pensar en cómo se organiza para que se pueda conseguir que los resultados del proceso de innovación lleguen a buen término, es decir, que lleguen al mercado.

Para ello, se pueden utilizar diferentes modelos como base de desarrollo de este proceso. Uno de ellos, que fue concebido por la Product Development & Management Association, lo estructura en tres fases: descubrir, desarrollar y entregar.

La primera fase es la del descubrimiento, es decir, la organización debería explorar el paisaje y el entorno en que se desenvuelve buscando las potenciales oportunidades que se le presenta para posteriormente describirlas y delinearlas.

De entre todas las oportunidades que se hayan encontrado se debería escoger las que son más prometedoras para llevarlas a la fase de desarrollo en la que se determinan sus funciones, sus funcionalidades y sus especificaciones técnicas dando lugar al diseño de la oferta que se va a proponer a los potenciales clientes.

La última fase que es la fase de entrega es la fase en la que la oferta que se ha desarrollado se presenta y se pone a la venta o a disposición de los potenciales clientes. Esta última fase es la que define lo que es un proceso de innovación para diferenciarlo del proceso de ideación o del proceso de invención.

La ideación es el proceso creativo en el que se sustenta la generación de ideas. La invención consiste en utilizar nuevos conocimientos para crear algo que antes no existía. Como contraposición se considera que la innovación no es solo tener ideas y crear algo nuevo sino que además la oferta debe llegar a los consumidores con una intencionalidad de uso y que consiga la aceptación del mercado. Así se considera que sin la fase de entrega una organización no ha conseguido una innovación.

Cuando se pretende incorporar la innovación como proceso en una organización eso conlleva que se debería definir un proceso de desarrollo de nuevos productos. Aquí se debería considerar que también es aplicable para el desarrollo de nuevos servicios ya que un servicio se puede definir como un producto intangible. Uno de las formas en que se ha concebido que se pueda desarrollar es el conocido proceso de Etapa-Puerta (Stage-Gate Process). En esta conceptualización se propone identificar los pasos a realizar y determinar unos puntos de control que son cruciales en el proceso. De esta forma se proporciona a la organización un plan con el que mover los proyectos a lo largo de las diferentes etapas de su desarrollo. Las etapas básicas que se considera deben existir en este proceso son: la de generación de ideas, la de evaluación pre-técnica, la de preparación de casos de negocio, la de desarrollo técnico y de prueba, y finalmente la de lanzamiento. El uso de esta metodología de proceso de desarrollo de nuevos productos la experiencia ha demostrado que ayuda a reducir el tiempo de desarrollo de los productos, permite identificar qué proyectos deben cerrarse y aumenta el número de productos desarrollados internamente que consiguen llegar al mercado todo ello proporciona a la organización una mayor probabilidad de lanzar de una forma rápida y eficiente nuevos productos. Además puede ayudar a la organización a gestionar el riesgo asociado a los proyectos de innovación y en consecuencia aumentar la eficiencia de los recursos para la innovación. Sin embargo lo más interesante es que proporciona a la organización un lenguaje y un marco comunes para todos los integrantes que permiten mejorar la comunicación entre todos ello, con lo que se facilita que se actué en todas las funciones y proyectos.

En el proceso de desarrollo de productos se considera fundamental incorporar la concurrencia entre etapas en vez de mantener una estructura secuencial. El problema de la estructura secuencial es que puede alargar el tiempo del ciclo de proyecto porque ante la necesidad de revisar los requisitos críticos que se pasan de alto en etapas anteriores.

Una consideración importante en el proceso de desarrollo de nuevos productos es que es fundamental estructurarlo en forma de etapas concurrentes en vez de etapas secuenciales; esto se debe a que la estructura secuencial presenta el problema que habitualmente alarga el tiempo de ciclo de los proyectos porque por un lado hasta que no se acaba una etapa no se continua con la siguiente con lo que se pueden acumular los retrasos y por otro lado a veces es necesario revisar los requisitos críticos que no se han considerado en etapas anteriores y puede ser necesario volver a repetir pasos de etapas anteriores.

Por ello podemos afirmar que el proceso de innovación es la base fundamental de una organización innovadora.