La diversidad de un equipo nos hace ser más creativos

Una de las actividades más influyentes en el desarrollo de la innovación en especial la disruptiva es la lectura de libros, publicaciones, artículos que no estén relacionados con el campo en el que queremos desarrollar esa innovación. Recibir información diversa y contraintuitiva provoca a menudo la fractura de las estructuras mentales que nos han ido generando los paradigmas y las creencias que a lo largo de los años se han ido asentando en el sector hasta llegar a convertirse en pilares inamovibles que nadie pone en cuestión. Pero la innovación necesita que alguien se planteara ponerlos en cuestión.

Para ello es recomendable leer los libros que ha escrito un economista británico peculiar como es Tim Harford que escribe una columna en el Financial Times con el nombre peculiar de Undercover Economist, que en español se ha traducido como “Economista Camuflado”, aunque las traducciones de undercover incluyen las acepciones de clandestino, encubierto, secreto. En su último libro, que en inglés se titula “Messy: How To be Creative and Resilient in a Tidy-Minded World”, y que en español se ha traducido como “El poder del desorden” aunque la traducción más adecuada debería haber sido “Desordenado: Cómo ser creativo y resistente en un mundo ordenado”. Aunque quizás con este título no tendría una portada tan atractiva.

En este libro, Harford hace una defensa documentada de la importancia del desorden en multitud de ámbitos, y también de la necesidad del desorden para provocar cambios sustanciales que ayudan a una mejor evolución de las situaciones y especialmente para la innovación. A lo largo de nueve capítulos en los que trata de la influencia del desorden sobre la creatividad, la colaboración, los lugares de trabajo, la improvisación, ganar, los incentivos, la automatización, la resiliencia y la vida, Harford va explicando como el desorden influye en estos ámbitos y para ello recoge multitud de casos tanto de investigaciones académicas como de historias reales con las que justifica la necesidad de considerar el desorden como un factor esencial en multitud de situaciones y que querer crear un orden ficticio supone un peligro para el equilibrio de las situaciones.

Por lo que se refiere a la innovación algunas de las propuestas que expone que considero que deberían ser tenidas en cuenta son:

  • En un proceso de innovación se pueden generar más ideas creativas cuando en las reuniones se producen interrupciones aleatorias que si son sesiones programadas con un orden estricto. El hecho de introducir interrupciones genera en las personas cambios en sus líneas de pensamiento con lo que alteran sus percepciones.
  • Los mejores científicos son los que cambian con frecuencia de materia y de campo de investigación. Esta es una de las afirmaciones que creo más relevantes se exponen en el libro porque cuestiona la práctica habitual de pedir experiencia en el sector también en puestos de innovación. Lo que se plantea con esta afirmación es que con la especialización llega un momento en que ya no se hacen aportaciones sustanciales pero que si se cambia de área de conocimiento se pueden hacer aportaciones disruptivas tanto porque se cuestiona el statu quo existente como porque se incorporan ideas, teorías o tecnologías de los campos donde previamente se ha trabajado a ese nuevo campo.
  • En los equipos a la hora de colaborar no es tan importante el hecho de colaborar con los de siempre sino el de tener contactos diferentes, es decir, conectarnos con personas e ideas que sean diferentes entre ellas y también entre sí. La diversidad genera creatividad.
  • Cuando estamos dentro de un equipo o de un grupo formado por personas que no conocemos o con las que no nos relacionamos se produce la interesante situación de que pensamos mejor; porque cuando creemos que nuestras opiniones no serán aceptadas por los demás tendemos a pensar lo que vamos a decir con mayor profundidad. Si consideramos que será difícil convencer al grupo esto nos provoca que seamos más creativos en nuestro pensamiento individual.
  • Los espacios de trabajo más creativos no son aquellos “planificados para la creatividad”, y mucho menos los que han sufrido el diseño mediante “lean office”. No, los espacios creativos son aquellos en que los empleados han sido empoderados para decidir cómo debe ser su lugar de trabajo en especial el sitio que ocupan, porque necesitan sentirse “dueños” se su espacio.
  • Ganar no se basa solo en nuestras fortalezas, sino que también se consigue venciendo al oponente y eso se puede obtener creándole problemas para que falle. Si creamos situaciones caóticas de forma predeterminada para desorientar a nuestra competencia podemos conseguir ventaja competitiva. Generar el desorden en un sector mediante el uso de tácticas caóticas nos va a obligar a aprovechar cualquier oportunidad, a improvisar para superar los obstáculos que aparezcan y, a ser ágiles y rápidos.

Estas son algunas de las ideas que se exponen en ese interesante libro que puede ser uno de los libros a escoger como lectura para las calurosas tardes de verano.