Errores a evitar en el coaching profesional

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El coaching profesional es el medio que algunas empresas utilizan para apoyar el desarrollo de sus mejores empleados. Ayudar a crecer a todos los miembros del equipo es una estrategia que funciona y cuyos resultados no tardan en aparecer. Sin embargo, al seleccionar a la persona que se ocupará de conducir las sesiones de coaching profesional, es importante tener claro que evitará algunos de los principales errores asociados a esta función. ¿Quieres saber cuáles son?

 

Fallos que no deberían darse en el coaching profesional

Algunos fallos en el coaching profesional pueden tener graves consecuencias. Dificultar el alcance de las metas planteadas es sólo una de ellas, entre las peores se encuentran el minar la motivación del individuo o aumentar su inseguridad.

Contar con los servicios de un profesional bien preparado, por ejemplo, con un Máster en Coaching y Liderazgo como el de OBS Business School, es fundamental para evitar errores como los siguientes:

 

  1. Proteger en exceso al cliente: aunque se quiera proteger al cliente del fracaso, el rechazo y la decepción,el encargado de conducir la sesión de coaching profesional ha de aceptar que ese sentimiento puede ser contraproducente para su misión. El aprendizaje implica el error, por lo que éste puede ser necesario. El papel del coach no es evitar los fallos de la persona que tiene delante, sino ayudarle a comprender que el fracaso, el rechazo, la decepción y los errores se basan en las perspectivas y no en los hechos. Por eso, aprender de la experiencia nos permite mejorar para el futuro.

 

  1. No aceptar la velocidad de cambio del cliente: empujar a un cliente demasiado fuerte o instarle a la acción demasiado rápido no le ayuda a salir de su zona de confort. Lo que puede producir es la parálisis psicológica, que dificultaría la consecución de cualquier logro.  Cada persona tiene una capacidad de adaptarse a circunstancias desconocidas diferente y es necesario conocerla y adaptar el enfoque del coaching profesional en consecuencia.

 

  1. Prometer resultados: las circunstancias siempre pueden cambiar y sorprender y, si a este hecho, le sumamos la naturaleza impredecible de los seres humanos, prometer resultados se ve como un acto inconsciente. Lo que sí se puede hacer es plantear posibles resultados, explicando que cada uno dependerá del compromiso de la persona a la que se dirige el coaching profesional de realizar los cambios que desea introducir en su vida.

 

  1. Aceptar los sueños y metas poco realistas del cliente: muchas personas no piensan de manera realista sobre sus sueños y metas. El objetivo del coaching profesional debe ser ayudar al individuo a despertar a la realidad mientras expande sus horizontes y divide sus objetivos en otros de menor alcance, pero más fáciles de abordar. Sin desalentar a la persona que se tiene delante, hay que tratar de centrar su atención en pequeños pasos que puedan ayudarle a ir avanzando.

 

  1. Esperar mucho o muy poco de la otra persona: quien conduce las sesiones de coaching profesional también se forma expectativas en cada interacción. Aunque es difícil mantener la reserva y no expresarlas, es importante conseguirlo, puesto que, si están por encima de las posibilidades el individuo, podrían abrumarle; mientras que, si están por debajo, no le ayudarán en su proceso de desarrollo. Para evitar que se dé cualquiera de estos dos escenarios, hay que centrarse en las necesidades del cliente y guiarlo efectivamente por el camino de menor resistencia y mayor realización.

 

Ofrecer instrucciones claras y completas, no formar a nadie a cambiar, identificar y gestionar los problemas que puedan ir planteándose y mantener las tareas recomendadas lo más simples que sea posible son signos de un coaching profesional de calidad.