Project Management

2 técnicas de gestión de proyectos

tecnicas de gestion

En lo que respecta a Project Management, existen una serie de técnicas de gestión que permiten encauzar tu proyecto de forma más eficaz y productiva.

En este post veremos 2 de ellas: la primera más rígida y la segunda más flexible.

 

Técnicas de gestión #1: Waterfall

Waterfall o desarrollo en cascada es el nombre con el que se designa a un modelo muy utilizado en Project Management, que también puede contemplarse como una de las técnicas de gestión de proyectos. Su característica principal es que se centra en la puesta en marcha secuencial de todas las acciones, es decir, que va de A a B sin posibilidad de retorno.

 

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Ya habíamos hablado de él en el post “Gestión de proyectos siguiendo el modelo de cascada”, aunque en ese lo habíamos centrado en el desarrollo de software, ya que es su campo de aplicación por excelencia. Ahora vamos a centrarnos en los pasos que implica este modelo desde una perspectiva más amplia y aplicable a todo tipo de proyecto:

  1. Fase de requisitos. En primer lugar, debemos tomar nota de todo aquello que necesitaremos para poner en marcha el proyecto.
  2. Fase de diseño. Una vez disponemos de los recursos necesarios, diseñamos y planificamos el camino que vamos a recorrer para hacer realidad el proyecto. Esto suele llevar un tiempo que puede alcanzar el mes o más.
  3. Fase de desarrollo. Tras haber diseñado el camino, lo construimos.
  4. Fase de pruebas. El camino ya está construido, de modo que lo ponemos a prueba para saber si realmente funciona tal y como lo hemos desarrollado. Si alguna de las pruebas devuelve un error como resultado, deberemos volver a construir esa parte fallida del camino.
  5. Fase de implementación. Cuando todas las pruebas hayan concluido con éxito, llega el momento de lanzar el proyecto al mercado.
  6. Fase de mantenimiento. Se hace necesario un seguimiento para ver qué tal se comporta el proyecto en el mercado y para saber si, en dicho entorno, se produce algún error que no surgió en la fase de pruebas. En ese caso, será necesario corregirlo de forma individual (en casos en los que solo a un cliente le surja el problema) o de forma colectiva (en casos en los que se pueda solucionar el mismo problema global con una sola acción, como ocurre en los casos de productos de software).

 

Es decir, que nos encontramos ante una de las técnicas de gestión de proyectos que más minimiza los errores y que mejor permite medirlos, además de que proporciona un camino bien definido para la planificación y ejecución del proyecto. Sin embargo, es una de las metodologías más rígidas que existen, ya que hay que seguir estos pasos de forma estricta y no permite simultaneidad alguna. 

Veamos a continuación la otra de las técnicas de gestión que reservamos para este post, aunque esta proporciona una mayor flexibilidad que la Waterfall.

 

Técnicas de gestión #2: Agile

Este otro modelo también proviene del área del desarrollo de software, pero lo explicaremos de manera que se pueda aplicar a cualquier otro proyecto. Dentro de él se incluyen otros submodelos como pueden ser Scrum o Kanban.

Agile emplea la división del proyecto en hitos o sprints, es decir, pequeñas fases que se van nutriendo unas de otras. Por ejemplo, si los clientes reaccionan negativamente ante el producto una vez lanzado al mercado, Agile lo toma como un hito y modifica lo necesario con la máxima flexibilidad para poder adaptarse a las demandas del cliente, algo que la metodología Waterfall no permitía al seguir un proceso tan rígido.

Además, Agile permite una mayor colaboración entre los miembros del equipo de trabajo y evita los retrasos que provocaba la fase de diseño de Waterfall. Esto es posible gracias a que los hitos en los que se basa permiten trabajar con intervalos de tiempo menores.

Entonces, ¿cuál de las dos técnicas de gestión es mejor? Todo depende del proyecto. Para proyectos de pequeña envergadura, la opción más recomendable suele ser Agile, mientras que para proyectos más exigentes y minuciosos, disponer de un proceso guiado y pautado como el que propone Waterfall puede proporcionar muchos beneficios.

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