Project Management

Cómo elaborar un proyecto: fallos más frecuentes

como elaborar un proyecto

Este no es un post cualquiera. En esta ocasión queremos hablarte de cómo elaborar un proyecto, pero no desde la óptica convencional. La idea es hacerlo tomando como referencia los fallos más comunes en las fases de diseño y planificación. ¿Te animas?

¿Y qué queremos decir con ‘elaborar un proyecto? Pues nada distinto al diseño de un plan de acción que sirva para ejecutar el proyecto como tal.

 

 

Error a evitar: cómo elaborar un proyecto

Todos hemos consultado alguna vez las claves para garantizar el éxito de un proyecto que tenemos entre manos. Sabemos con más o menos claridad lo que debemos hacer para que nuestros objetivos se materialicen.

Sin embargo, no siempre somos conscientes de los fallos que podemos cometer en el camino. Vamos a echar un vistazo a los más habituales, así como a los métodos para prevenirlos o gestionarlos. ¡Toma nota de ellos!

  • Objetivos demasiados ambiciosos:

Seguro que alguna vez habrás escuchado eso de que “hay que aspirar alto para tener éxito”. Y es cierto, pero no en todos los casos. La ambición es necesaria, claro, pero en dosis moderadas. Un error que no puedes cometer, sobre todo en las primeras fases de ejecución, es aspirar por encima de tus posibilidades. La idea es elaborar un plan realista de hasta dónde puedes llegar y cómo conseguir lo que te planteas.

  • Pensar que con la calidad del producto es suficiente:

Hay proyectos que se centran exclusivamente en el producto, sobre todo si éste es de gran calidad o si supone una ventaja disruptiva. Pero aun así, es casi seguro que llegará un momento en que la estrategia se venga abajo al no estar apoyada en otros elementos. Si insistes, tendrás rentabilidad a corto plazo, pero la sostenibilidad del proyecto quedará en entredicho. Recurre siempre a un plan.

  •  Copiar fórmulas de otras marcas o empresas:

Está bien mirar de cuando en cuando lo que los otros hacen, especialmente si son estrategias exitosas. Pero ojo: el hecho de que lo sean no quiere decir que si tú las aplicas tendrán el mismo resultado. Si has dado con una idea buena, lo mejor es que pienses cómo mejorarla. Recuerda: el mercado actual es demasiado competitivo para que te limites a hacer lo que tus competidoras ya han hecho.

  • Ser preso de una sola visión:

Sí, es cierto que siempre empezamos con un plan en la mano y que ese documento se convierte en nuestra hoja de ruta. No obstante, ten en cuenta que la flexibilidad es un valor importante a la hora de acometer proyectos. Si algo no funciona, aunque esté en el plan inicial, no dudes en cambiarlo y en intentar salidas y alternativas.

  • Depender de un único cliente o destinatario:

Es lo contrario a diversificar. Las empresas deben buscar nichos lo suficientemente diversos como para que las opciones de negocio se amplíen. Por supuesto que en todos los mercados siempre habrá clientes más importantes que otros, con mayor o menor incidencia, pero el secreto está en no depender de ellos.

  • Satisfacer a todos:

Por último, no intentes quedar bien con todos los que de alguna u otra manera han intervenido en el proyecto. Como responsable del mismo, tu principal misión será tomar decisiones y focalizar al máximo el proyecto.

 

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