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Fusiones entre empresas: ¿ventaja o inconveniente?

La fusión de dos compañías puede proveer a las empresas con sinergias y economías de escala que pueden conducir a una mayor eficiencia y rentabilidad, pero es importante tener en cuenta que las fusiones pueden tener un lado negativo también. Los gerentes de una empresa que piensen en una fusión deberían considerar estos posibles inconvenientes antes de ir hacia adelante.

Nos encontramos en un momento económico ambiguo. Pasamos una crisis que provocó diversas consecuencias, extrañas en algunos casos, quizá inimaginables hace unos años. Hemos podido comprobar cómo la sociedad se ha polarizado en cierta manera, algunos han aprovechado para aumentar sus beneficios a costa de quienes se han perjudicado en mayor medida por la crisis; otros, luchan por sobrevivir en su pequeño mundo, empresa, vivienda…

En el mundo empresarial son muchos que tienen que hacer encajes de bolillos para llegar a fin de mes, para no renunciar a un sueño que tuvieron hace tiempo, que después vieron hacerse realidad. La lucha es dura, hay que escalar enormes montañas en cada jornada y, sobre todo, hay que ser optimista.

En otros casos, la búsqueda de la supervivencia pasa por acontecimientos que marcan un antes y un después. Es el caso de las fusiones entre empresas. Asistimos diariamente a uniones entre cajas, que crean grandes grupos bancarios; también a fusiones entre medios de comunicación, impensables hace tiempo por la confrontación ideológica que existe entre ellos, o incluso a compras de unos medios por parte de otros, y desapariciones de algunos.

De estos movimientos empresariales se extraen varias consecuencias negativas:

  • La unión repercute en el número de trabajadores. Se produce un despido masivo de empleados, de una u otra empresa, pues ahora se necesita menos gente para realizar las mismas funciones.
  • La fusión de dos empresas es a menudo un buen método para reducir la fuerza de trabajo de las dos organizaciones. Por ejemplo, una empresa puede combinar sus dos oficinas en una y reducir el número de personal que realiza las mismas funciones. Si bien esto puede proporcionar ahorros de costos para la empresa, también puede tener un efecto negativo sobre los empleados. Ellos pueden sentir miedo de perder su trabajo y pueden perder la confianza en la organización. Esto puede disminuir la motivación de los empleados y reducir la productividad.
  • Pérdida de calidad del producto. En el caso de los medios de comunicación, tiene lugar un prejuicio informativo. Si antes dos medios daban dos interpretaciones de un hecho, ahora sólo contaremos con una de ellas.
  • Reducción de los servicios disponibles: cuanta menor competencia, menor necesidad tendrá una empresa de fidelizar a sus clientes, por lo que los servicios empeorarán de calidad o desaparecerán.

Sin embargo, también hay consecuencias positivas que se deben tener en cuenta:

  • Aumento del conocimiento: el talento de una empresa se une al de la otra y, como resultado, se aumenta, se optimiza.
  • Imagen de marca: la imagen que proyecta una marca también se une a la de la otra y el resultado adquiere las connotaciones positivas de las dos.
  • Mayores retos profesionales: la competencia, al ver aumentar la empresa procedente de una fusión, debe ponerse manos a la obra por mantener su cuota de mercado, lo que hará mejorar sus calidades y servicios.

Y son éstas las conclusiones que debemos manejar, tenemos que mirar el mundo desde una perspectiva optimista, porque simplemente el hecho de ser positivo nos hace recorrer más fácilmente el camino. Aunque la adversidad sea dura, sabemos que quien resista saldrá enriquecido. Por lo tanto, desde mi punto de vista, animo a todos los emprendedores que veis difícil el futuro, pero que sabéis que ahora estamos sembrando lo que recogeremos en un tiempo no muy lejano, un tiempo que sabrá valorar el esfuerzo invertido por todos los trabajadores.