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El Pacto de Toledo y el resto de Europa

Con todos los cambios que ha habido en el sistema de pensiones, quizás te suene el Pacto de Toledo. A grandes rasgos, se trata de una comisión formada por parlamentarios de distintos partidos políticos. La Comisión del Pacto de Toledo del Congreso de los Diputados trata y analiza todo lo relacionado con la sostenibilidad del sistema de pensiones. Debaten las propuestas del Gobierno de turno y luego ellos exponen sus recomendaciones tras acordar y consensuar entre todos cuáles son más convenientes para el sistema de pensiones.

El Pacto de Toledo del Congreso de los Diputados se creó en 1995, con el apoyo de todos los partidos políticos. Entre sus propuestas realizadas entonces, la separación y clarificación de las fuentes de financiación, algo que se terminó de realizar a finales de 2013. Esto ha supuesto que las pensiones contributivas se abonen con las cotizaciones sociales aportadas por empresa y trabajador, y que las no contributivas (y también los gastos sanitarios y asistenciales) se financien a través de los Presupuestos Generales del Estado.

El Pacto de Toledo también propuso la creación del Fondo de Reserva (conocido como la hucha de las pensiones), que nació en el año 2000. Su objetivo: acumular recursos económicos para las épocas de “vacas flacas”, como ahora. El dinero proviene de los excedentes de ingresos, del superávit de la Seguridad Social. Gracias al Fondo de Reserva, la Seguridad Social ha podido pagar las extras a los pensionistas en los últimos años.

Según los últimos datos de la Seguridad Social, de enero de 2018, la media de pensión nacional se sitúa en 1.074 euros al mes. Un importe que ha crecido en la última década, a pesar de la crisis económica, en un 40%. En 2007, la pensión media era de solo 766 euros mensuales.

Pero el dato negativo es que no solo ha subido la cuantía de la pensión por jubilación, sino también el número de personas que la reciben. España se hace mayor, y esto pone en peligro la sostenibilidad de este sistema público, ya que no solo los asalariados que cotizan a la Seguridad Social ven cómo sus ingresos no aumentan, sino que, para más inri, cada vez hay más personas jubiladas cuyas pensiones se hacen más difíciles de sostener

Europa envejece a pasos agigantados. Según datos de la OCDE en 30 años habrá apenas un trabajador y medio (o uno sólo) por cada pensionista. Ahora Europa se jubila de media a los 63 años, la tendencia es retrasarlo.

Muchos desconocen que en Alemania, el motor de la economía europea, no tienen pensión mínima. La jubilación media es de 1.000 euros para los hombres y 600 para las mujeres, aunque puede ser de menos de 400 euros, si no han suscrito un plan de pensiones privado. En 2016 más del 15% de jubilados alemanes estaban bajo el umbral de la pobreza. Estos, si su salud se lo permite, completan su pensión trabajando, con 'minijobs' de 450 euros.

En Francia los mayores van a perder de un plumazo más de 500 euros al año. Cobran de media 1.086 euros. Les han subido la Contribución Social Generalizada (CSG). Un impuesto ideado en 1.991 para pagar las pensiones cuando no basta con las cotizaciones sociales. Al principio era un testimonial 1,1%, hoy supera ya el 10%.

Entre los que están mejor, en Irlanda se puede incluso llegar a cobrar por encima del último sueldo. Y en Italia no hay tope máximo. Italia, por cierto, comparte modelo con Suecia, el ideal según la OCDE. Los suecos cobran unos 1.500 euros y tienen un sistema en el que la jubilación se calcula en función de todo el dinero aportado y no de los años cotizados. Un pequeño porcentaje va a planes de pensiones. Y es más transparente.

En Grecia las pensiones han caído un 40% en 8 años, ahora están entre los que más invierten en ellas casi un 15% de su PIB (cobran 722 euros de media). En Portugal, este año subirán las pensiones, pero son de las más bajas (434 euros al mes). Las del Reino Unido también son bajas (550 euros) pero la diferencia es que se completan con aportaciones de las empresas a planes de pensiones.

Según un informe de la Comisión Europea dentro de 40 años, las pensiones serán peores. En España caerán un 20%, en Suecia un 15%. Otros como Alemania o Italia el impacto será menor, de cerca de un 8% de perdida.

Reflexión: ¿Cómo estamos, en función del resto de Europa, a nivel de pensiones?