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El fallo a evitar en el coaching directivo

coaching directivo

El coaching directivo suele funcionar y propiciar el cambio en el ejecutivo, sin embargo, en ocasiones, la organización no termina de estar satisfecha con los resultados, que distan de lo que se necesitaba.

Cuando las expectativas puestas en el coaching directivo no dan sus frutos puede ser debido a un error de planteamiento bastante frecuente. Y es que, si desea un equipo ejecutivo más fuerte y de mayor rendimiento, no basta con que el proceso se lleve a cabo por uno de los miembros de la gerencia, sino que hay que tratar de conseguir que todos mejoren juntos.

 

¿Cuál es el error más frecuente del coaching directivo?

Pensar en la organización como un sistema es el primer paso para construir nuevas formas de pensar, que den lugar a comportamientos donde se note una evolución. El déficit de la mayoría de los programas de coaching directivo es que se centran en el individuo, cuando, en realidad los ejecutivos son parte de un sistema, que podría analizarse a dos niveles distintos:

 

  • El equipo de liderazgo ejecutivo.
  • El conjunto de la organización.

 

Diseñar un programa de coaching directivo que trabaje de forma aislada carece de lógica, puesto que los individuos responden constantemente a las señales de su entorno, por lo que, si solo se capacita a un ejecutivo y no se le considera como parte del sistema más amplio y dinámico en el que trabaja, nunca generará los resultados que se busca alcanzar.

Hay que pensar en la manera de fortalecer al equipo ejecutivo al completo porque, cuando se logra que todos trabajen juntos como una unidad cohesiva, se alcanzan las metas de negocio a mayor velocidad y con menos fricción.

 

¿Cómo se supera el principal fallo del coaching directivo?

La solución a esta limitación tan habitual en el coaching directivo pasa por ayudar a todos los miembros del equipo a evolucionar, para que toda la Dirección crezca como un todo.

Se trata de plantear el trabajo de asesoramiento en base a cuatro principios:

 

  1. El cambio ocurre más rápidamente cuando todas las personas viven el proceso al mismo tiempo.
  1. Es necesario partir de una evaluación de las mentalidades y comportamientos que limitan la efectividad de un líder. De esta forma se determinan los puntos prioritarios sobre los que trabajar y, al progresar todos los ejecutivos a la vez, se consigue alterar el sistema lo suficiente como para que se desestabilice, creando un estado propicio para el cambio que produce el deseo de volver al equilibrio a mayor velocidad.
  1. Las recompensas juegan un papel importante y, para que sea factible cambiar los comportamientos simultáneamente hay que recurrir al refuerzo positivo. El objetivo es ayudar a los miembros del equipo a resistir viejos comportamientos que podrían arrastrar a todos y, en su lugar, dejarse llevar por la novedad, que conduce a resultados innovadores.
  1. Hay que practicar comportamientos orientados a la acción, puesto que eso refuerza los conocimientos y conduce a un cambio duradero.

 

El coaching directivo bien planteado puede generar ventaja competitiva para la organización, asegurar una mejora en el rendimiento del equipo y sentar un precedente importante para el cambio futuro, que mejorará las posibilidades de la compañía aumentando su adaptabilidad.