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Aspectos logísticos en proyectos: cómo maximizar eficiencia

Si en los proyectos que gestionas dependes de multitud de subcontratistas, materiales y distintas mercancías provenientes de múltiples localizaciones, es evidente que los transportes se convierten en un factor fundamental. Y no sólo por lo que respecta a la velocidad de suministro, sino también a su fiabilidad.

En estos casos los proveedores recurren a la multimodalidad o intermodalidad; es decir, a la combinación de diferentes medios de transporte. Esta combinación puede ayudar a reducir los problemas de saturación de algunas infraestructuras, pero su debilidad es, como se puede suponer, los puntos de cambio modal; es decir, los puntos de contacto entre los diferentes medios de transporte. La multimodalidad ha estado generando nuevas expectativas, ya que las unidades de carga (contenedores), permiten combinar ferrocarril, transporte marítimo y transporte terrestre, mejorando índices de contaminación y saturación de red de carreteras.

Es en este contexto donde se habla de Plataformas Logísticas. En efecto, los intercambios modales se pueden llevar a cabo en zonas específicamente establecidas para esta finalidad, donde también se efectúan otras actividades complementarias (etiquetado, etc.). Son las plataformas logísticas, que pueden presentar diferentes configuraciones en función de los servicios ofrecidos.

Estos servicios representan ahorros de costes considerables y ventajas importantes para los proyectos, que se pueden concentrar fundamentalmente en su actividad principal y subcontratar las fases de la cadena logística que deseen. A continuación, analizamos de forma breve las  siguientes plataformas logísticas:

  1. Una zona de actividades logísticas (ZAL) es un centro de distribución multimodal donde, además de las operaciones habituales de cambio de medio de transporte (marítimo, terrestre o aéreo), y la consolidación o ruptura de la carga, se prestan otros servicios relacionados principalmente con la gestión de stocks y la distribución: control de calidad, embalaje y etiquetado, picking, procesos administrativos (facturación, gestión aduanera, etc.), además de haber servicios adicionales como por ejemplo áreas de servicio para los camiones (gasolinera, aparcamiento, taller, etc.), servicios de mantenimiento (como la vigilancia o la recogida de basuras), etc. Lo que se hace en la ZAL es aprovechar el cambio modal para llevar a cabo una serie de operaciones que aumentan el valor añadido de las mercancías.
  2. La competencia creciente entre puertos ha llevado a buscar nuevas vías para aumentar su área de influencia y, por lo tanto, su volumen de actividad. El deseo (y la necesidad) de conexión entre ciertos centros logísticos ha hecho que algunos puertos se planteen la creación de un puerto seco, que es como se denomina una terminal ferroviaria de un puerto que permita conseguir su prolongación tierra adentro.
  3. Otro tipo de plataforma logística son las denominadas centrales integradas de mercancías (CIM), espacios localizados normalmente cerca de grandes núcleos urbanos donde se llevan a cabo fundamentalmente operaciones de intercambio monomodal que intentan racionalizar el transporte por carretera. En éstas se hace el traspaso, por ejemplo, de mercancías de camiones grandes a pequeños, lo cual evita la circulación de vehículos de gran tonelaje por el interior de las ciudades.

Podemos afirmar que el correcto diseño y utilización de los elementos de las redes distribución (transporte y almacenes), acertar en su definición y ubicación, dimensionarlos adecuadamente con o sin automatizaciones, serán cada vez más no un coste necesario sino una ventaja competitiva para las empresas, en un entorno complejo. La conexión entre la eficiencia logística y el éxito en la gestión de proyectos es cada vez más estrecha.