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Fitbit, el Apple Watch y cómo ganar dinero

El pasado miércoles 12 de octubre, Apple celebró su ya clásica keynote de presentación de la nueva generación de iPhones (ya me he perdido por cuál estamos) y de la cuarta del Apple Watch. Una de la grandes novedades de esta última generación del smartwatch de Apple es que podrá realizar electrocardiogramas. Ese mismo día las acciones de Fitbit se depreciaron un 6% (gráfico 1), una bajada que se acumula a la pérdida continua de valor de la acción desde su IPO (InitialPublic Offering) en el 2015 (gráfico 2).

                                                                                El efecto Apple Watch

                                                             La sangría de pérdida de valor desde su IPO

A pesar de haber vendido más de 65 millones de dispositivos y facturar más de $1.6 billones en el año 2017, Fitbit tienen grandes retos por delante para poder seguir siendo una empresa independiente.

Trayectoria

Fitbit nació en 2007, una startup creada por James Park y Eric Friedman en San Francisco con la intención de aplicar todo el avance de la tecnología (conexiones, sensores y avance de la miniaturización de componentes) al terreno de la salud y la actividad física. De esta forma, no sólo querían convertir sus dispositivos en un complemento más en la vida de los deportistas, sino también servir de motivación para aquellos que quisieran tener una vida más sana, siempre con una idea principal: simplicidad de uso y transparencia.

Los inicios no fueron fáciles ya que había que desarrollar un producto y un nuevo mercado. Los fundadores estuvieron más de 3 meses evaluando proveedores en Asia, tuvieron problemas de diseño que hacía que sus dispositivos no funcionasen correctamente. En el 2009 vendieron 5.000 unidades directamente al cliente final (aún no habían desarrollado su canal de venta). Pronto se dieron cuenta de la necesidad de financiación y cerraron varias rondas con inversores que les aseguraba el dinero para el desarrollo de su estrategia. El gran avance y aumento de su popularidad se dio en 2011, aquel año presentaron Fitbit Ultra y se expandieron internacionalmente. Como principales novedades el Ultra introdujo un altímetro, de forma que además de los pasos también podía registrar la elevación y por tanto, saber escalones y plantas subidas. A pesar de ser un accesorio de pinza, desde su pantalla OLED mostraba la hora, mensajes motivadores y se podía utilizar como cronómetro en determinadas actividades. Después vinieron la primera pulsera (Fitbi tFlex y Fitbit Force) y un sinfín de lanzamiento de nuevos productos (pulseras,básculas y smartwatches) con más prestaciones y dirigidos a un público más amplio.

No todos los modelos han sido un éxito. Algunos han tenido problemas como la pulsera Flex que irritaba la piel. Tambien han tenido problemas con la poca claridad de su política de tratamiento de los datos capturando de la actividad de los usuarios. Se les ha acusado de vender los datos a terceros, han sufrido hackeos, su política de privacidad ha sido criticada y en algunos juicios los datos de Fitbit han sido cruciales para demostrar algunas acusaciones. Fitbit parece estar siempre en el ojo del huracán.

La aparición de los smartwatches

El primer reloj que se puede clasificar como inteligente (smartwatch) data del año 1982 con el lanzamiento del Pulsar MNL C01. Era muy rudimentario para los estándares actuales pero permitía almacenar información en su memoria de 24 dígitos. Peor la era moderna de lo que conocemos por smartwatches se inicio en el 2012 con el lanzamiento del Sony Smartwarch, un dispositivo vinculado a la gama de smartphones Xperia de la marca. Basado en el sistema operativo Android, esta primera edición del Sony Smartwarch era conocida por fallar continuamente. Errores que se solucionaron en generaciones posteriores. A partir de entonces la mayoría de marcas de fabricante de terminales y dispositivos de cuantificación (Samsung, Motorola, Xiaomi) han lanzado sus modelos.

                                                                              1. Sony Smartwatch| 2. Moto 360| 3. Samsung

Pero como parece ocurrir en el mundo tecnológico, hay un antes y un después de cuando Apple entre en el negocio con su propio smartwatch, el Apple Watch. El 9 de septiembre del 2014 Apple presenta su primera generación del Apple Watch tras años de rumores sobre este producto.

En ese momento la categoría de relojes inteligentes estaba estancada. Las previsiones siempre habían sido muy optimistas, pero la demanda no respondía. Los primeros dispositivos estaban ligados al teléfono de sus marcas respectivas, y como toda primera generación tenían sus limitaciones y problemas de usabilidad. Fabricantes como Motorola ante la falta de tracción del mercado, decidieron una “moratoria” en el lanzamiento de nuevos smartwatches hasta que la demanda lo justificase. Pero Apple quería revolucionar esta categoría como ya hizo con las respectivas del iPhone, iPod y iPad. Tras la presentación, el Apple Watch tiene una gran acogida con un alto número de reservas para el momento que esté disponible a la venta (Abril 2015). En España estuvo disponible el 26 de junio del 2016.

Desde entonces Apple no ha hecho más que mejorar su smartwatch y posicionarlo como un dispositivo de salud cada vez con más completo. De momento Apple no presenta cifras desglosadas de las ventas del Watch, según ellos para no dar pistas a la competencia. Mi opinión es que las cifras tampoco deben de ser espectaculares, pero muchos analistas deducen que el Apple Watch tiene la mitad del mercado de smartwatches. Lo que está claro es que Apple apuesta por su Watch y tiene los recursos y la paciencia para esperar que se convierta en un best seller. Y a estos ritmos de evolución lo acabará consiguiendo. Al igual que el iPhone hizo mucho daño a los fabricantes de GPS, consolas de gaming, agendas personales, cámaras de fotos casual, etc. El Apple Watch tiene en el punto de mira a todos los dispositivos de cuantificación personal, entre ellos los de Fitbit. Por lo que veremos si Fitbit puede hacerse un hueco entre Apple y los fabricantes asiáticos como Xiaomi que revientan precios.

Todo lo anterior sobre Fitbit y el Apple Watch, lo comento a colación de un artículo que he leído durante estos días que la HBR publicó en 2014. Versa sobre una conversación entre Jim Barksdale y Marc Andreessen de su etapa en Netscape. Barksdale hizo famosa una frase que dice lo siguiente:

…”in business, there are two ways to make money. You can bundle, or you can unbundle.”

Y en el artículo da buenos ejemplos:

AOL= ISP (acceso a internet) + Servicios de información

Yahoo = Servicios de información + buscador

Google = Buscador + Personas

Facebook = Buscador de personas + social graph

Música = Discos, CD, y ahora Spotify, Pandora.

Lo que quiere decir Barksdale con su frase es que estamos continuamente paquetizando y despaquetizando los servicios y productos en función de las tecnologías disponibles y las tendencias de consumo. De la misma forma que las empresas ahora independizan sus unidades de negocios en nuevas empresas, ahora les da por crear grandes grandes compañías que aprovechan sinergías entre negocios. Internet fue concebido como un lugar decentralizado, democrático en el sentido de que cualquier podía competir con las mismas tecnologías al ser estándares abiertos y libres, y por tanto las alternativas de productos y servicios serían abundantes. La realidad es que nos gustan los bundles por que son más convenientes, fáciles de usar y eficientes. Por eso Internet se ha convertido en un juego de 4, 5 grandes empresas que hacen casi de todo. Lo hacen bien, te lo ponen fácil y tienen un gran ecosistema. Todo a un alto precio pero invisible para la mayoría que son nuestros datos y por tanto nuestra privacidad. Si Apple, Facebook, Amazon, Google o Twitter lanzasen un banco, una aseguradora o cualquier otro servicio, lo abrazaríamos con entusiasmo. Así estamos de alienados.

Fitbit puede ser una de las muchas victimas colaterales de este bundling de las grandes tecnológicas que aprovechan sus ecosistemas para hacer más conveniente sus productos a costas de la competencia. Sólo por eso ya me compraría una pulsera de Fitbit.