Tendencias & Innovación

Valoración de startups: caso WeWork

Del reciente fracaso en la salida a bolsa de WeWork se pueden aprender muchas lecciones, una de las más relevantes es la dificultad de valorar adecuadamente una compañía de reciente creación y fuerte crecimiento. La principal razón por la que se desistió de la colocación en bolsa de WeWork fue la divergencia entre el valor por el que los accionistas privados querían colocar sus acciones y el precio que los principales inversores que estaban acudiendo al IPO estaban dispuestos a pagar, que era de menos de la mitad. ¿Cómo es posible que exista tal diferencia en la valoración?

Una manera de analizar el problema es entender qué métodos de valoración se usaron. Para calcular el valor de una compañía, habitualmente se usan métodos de análisis fundamental como descuento de flujos de caja o ratios comparables. Estos métodos son muy dependientes de las hipótesis elegidas, lo que siempre genera diferencias en los resultados, pero en este caso la divergencia es tan grande que se debe analizar qué pasa en startups como WeWork para que el rango de valoraciones se amplíe tanto.

Si se valora mediante un descuento de flujos de caja, las compañías de reciente creación y fuerte crecimiento tienen tanta incertidumbre en el plan de negocio que los resultados serán muy sensibles a las distintas hipótesis tomadas. Las principales fuentes de incertidumbre son la evolución de ingresos, tanto por las dinámicas de mercado como por la capacidad de la compañía de alcanzar una determinada cuota, así como la inversión necesaria en tecnología y adquisición de clientes que resulta en periodos largos de pérdidas hasta obtener beneficios.

Si se elige un método de ratios comparables, no suele haber compañías cotizadas ni transacciones de las que se disponga información realmente asimilables, no sólo porque suelen ser compañías de nicho sino también porque son empresas de gran crecimiento y es difícil encontrar un año estable para poder comparar acertadamente.

Por tanto, en startups se usan valoraciones en ocasiones demasiado subjetivas, tomando criterios como considerar el dinero aportado y el necesario en los próximos meses, o la disponibilidad de los fundadores a diluirse. Se trata de métodos poco objetivos con escasa relación con la futura generación de valor de la compañía y que suelen resultar en divergencias en rangos de precios, como ha podido ocurrir en el caso de WeWork.