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Sobre el EBITDA y otras métricas alternativas

En una compraventa reciente, el asesor financiero del inversor objetaba el cálculo del EBITDA mostrado en el memorando, alegando que determinadas partidas no debían incluirse en este concepto. Por ejemplo, las tasas municipales debían excluirse, ya que por la definición de EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) serían consideradas impuestos y por tanto fuera del EBITDA. Nosotros considerábamos que el impuesto de la definición es el de Sociedades, el resto pueden asumirse como gastos operativos

 

Pero en realidad, ninguno teníamos la razón absoluta. No hay una definición regulada del EBITDA, sino que es un concepto convencional en el que hay un consenso bastante generalizado sobre el principio de lo que significa, pero los detalles concretos como el mencionado son menos claros. 

 

Al igual que el EBITDA, en el mundo financiero se suelen utilizar métricas alternativas sin una definición regulada, que no están determinadas en el Plan General Contable ni en las Normas Internacionales de Informacion Financiera (NIIF) pero son de uso muy común. Otros ejemplos son el flujo de caja libre o el resultado operativo.

 

Estas métricas alternativas presentan un problema adicional: además de confusiones inocentes como la anterior, la falta de claridad en la definición puede usarse oportunistamente y de manera engañosa para alterar la percepción del analista sobre el rendimiento de la entidad. De hecho, los reguladores advierten recurrentemente contra el uso interesado de métricas alternativas, abogando por prácticas de transparencia que faciliten la comparación de ratios histórica y con compañías o transacciones similares.