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Gestión del riesgo de tipo de cambio en las financiaciones

Uno de los mayores riesgos financieros que nos encontramos en los negocios es la volatilidad del tipo de cambio. Un proyecto que da una buena rentabilidad en el papel puede hundirse si la moneda de sus ingresos se devalúa frente a la de sus costes, ya que el beneficio decrecerá. En el caso de las financiaciones ocurre lo mismo, si la moneda de la deuda se aprecia frente a la de sus ingresos, es posible que no se genere la suficiente caja para servir el préstamo y se ponga en peligro la supervivencia de la compañía.

 

 

Es por tanto fundamental para un director financiero gestionar convenientemente el riesgo de tipo de cambio, debido a su relevancia para el futuro del negocio: es posible gestionar fluctuaciones en el resultado operativo, pero el pago de la deuda es rígido y una devaluación de los ingresos puede poner en riesgo ese pago y en consecuencia, la compañía. 

 

La primera medida evidente es evitar la exposición al tipo de cambio: si tanto ingresos como costes como financiación están todos en la misma moneda no habrá problemas con las devaluaciones. Desgraciadamente, a menudo determinados clientes o proveedores obligan a pagar en monedas diferentes y por tanto puede ser inevitable entrar en ese riesgo y la única opción es mitigarlo en la medida de lo posible.

Para ello, existen instrumentos financieros para cubrir el riesgo de tipo de cambio. Forward, futuros, swaps: son herramientas que permiten asegurar este riesgo y evitar que la viabilidad de la compañía se vea en peligro por el mismo. Son complejos y se deben contratar convenientemente asesorados; y en ocasiones pueden parecer caros sobre todo si son a largo plazo, por lo que es necesario valorar su coste frente al riesgo que mitigan, pero hay que recordar que el objetivo que buscamos es asegurar la estabilidad financiera del negocio.