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El efecto del COVID19 en las direcciones financieras: cambios estratégicos en el negocio

En la serie sobre el efecto del COVID19 en las direcciones financieras que hemos publicado estas semanas, se han tratado ya las soluciones urgentes a implantar durante el confinamiento, los cambios necesarios en la financiación para reiniciar de la actividad, y en concreto sobre las modificaciones en la política de dividendos. Hoy trataremos un asunto que hasta ahora solo habíamos tocado tangencialmente: la revisión del modelo de negocio y cómo la dirección financiera puede colaborar en el análisis estratégico.

 

La pandemia ha cambiado radicalmente el mundo y aunque no sabemos cómo quedará a medio y largo plazo, es imprescindible que la dirección de la compañía analice el encaje de su negocio en el nuevo entorno y se ajuste para asegurar su supervivencia y buscar la rentabilidad. 

 

Para llevar a cabo este análisis es habitual usar herramientas como el análisis de las Cinco Fuerzas de Porter o el DAFO (debilidades-amenazas-fortalezas-oportunidades) que ayudan a conocer mejor los recursos y capacidades de la compañía para entender cómo encajan en el nuevo escenario industrial y económico y así buscar las ventajas competitivas, ya sean de coste o de diferenciación, sobre las que basar el plan de futuro en ese nuevo escenario. 

 

La dirección financiera debe ser parte activa de este análisis en su función primaria de colaborar en la decisión de inversión. En primer lugar, proporcionar las herramientas de análisis económico financiero requeridas para la toma de decisiones: principalmente correr escenarios para calcular flujos de caja y rentabilidades, así como análisis de riesgo y sensibilidad para comprender el efecto de desviaciones. Y en segundo lugar, aportar las hipótesis económicas y financieras que son un input para el análisis: no sólo el coste y posibilidades de financiación, sino también perspectivas macroeconómicas de los distintos sectores y mercados.

 

En definitiva, la empresa debe analizar su estrategia en la nueva situación y en ese análisis la dirección financiera debe aportar su soporte tanto en perspectivas como en herramientas de cálculo.