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Activos de una empresa, ¿puedes identificarlos?

activos de una empresa

Los activos de una empresa son todos aquellos bienes y derechos que le pertenecen a la misma y que determinan en uno u otro sentido su actividad comercial. Los hay de diversos tipos: maquinaria, infraestructuras, mercaderías, inversiones, patentes, etc.

Junto a los pasivos y el patrimonio, constituyen los principales elementos financieros de un negocio que se reflejan en sus estados de cuenta.

Sin embargo, no siempre resulta fácil identificarlos. De hecho, la realidad está llena de ejemplos de empresas incapaces de precisar sus activos y que, por eso mismo, incurren en fallos e irregularidades en el momento de realizar sus balances.

 

Tres requisitos para la identificación de los activos de una empresa

No todos los elementos con los que cuenta un negocio son activos. En realidad, para que puedan catalogarse como tal deben cumplir tres requisitos:

  • Que tengan una viabilidad asegurada, o dicho en otras palabras, que esté comprobada su rentabilidad. Recuerda que los activos de una empresa siempre suponen un valor añadido para la misma; suman y multiplican.
  • Que la empresa tenga pleno control de ellos, es decir, que cuente con la capacidad para gestionarlos. Ojo, no necesariamente deben ser propiedad del negocio, aunque lo habitual es que sí lo sean. Por ejemplo, imagina que estás al frente de una empresa de construcción de carreteras y te asignan la explotación de un ruta específica: no es un bien de tu empresa, pero sí es un activo dado que tienes la capacidad de obtener beneficios con su gestión.
  • Que se traduzca en beneficios futuros, pues la finalidad última de todos los activos de una empresa es que se conviertan en dividendos. Si no tiene esa naturaleza, estaremos hablando de un pasivo o de un elemento improductivo.

 

Tipos de activos de una empresa según su liquidez

Con estos tres requisitos definidos, conviene mirar ahora los tipos de activos de una empresa que existen. El criterio diferenciador es la liquidez de los mismos, es decir, la facilidad que tienen dichos activos para traducirse o convertirse en dinero en efectivo:

1. Activos corrientes fijos:

En esta categoría se engloban todos los activos de una empresa que no han sido conseguidos con fines de venta o comercialización. Es decir, no son elementos con capacidad de convertirse en valores cuantificables, o al menos no de forma directa. Hablamos, por ejemplo, de las maquinarias, los sistemas informáticos, los bienes inmuebles, las sedes, entre otros.

2. Activos corrientes circulantes:

Los activos corrientes circulantes tienen un carácter más dinámico que los de tipo fijo. Tienen facilidad para traducirse en valores monetarios o cuantitativos. Es más, son activos que se usan en un período inferior a 12 meses, como por ejemplo las existencias de las que dispone un negocio en sus propios almacenes para una posterior distribución, comercialización y venta.

 

Con estas claves que te hemos dado para identificar los activos de una empresa, sólo tienes que hacer un análisis detallado de la situación de tu negocio e identificar cuáles de ellos son circulantes, fijos y su grado de rentabilidad.