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Un referente de la actitud positiva: Rafa Nadal

Si hay un ejemplo en el deporte que me recuerda la actitud positiva es el de Rafael Nadal. Este tenista es la viva imagen de alguien que cree en lo que hace y que consigue llegar a las metas que se marca a pesar de todo lo malo que le pueda pasar. Lo ha demostrado con un palmarés impresionante: es el tenista español con más títulos individuales, ha ganado el Grand Slam y el Master 1000, ha sido medalla de oro en los juegos olímpico y número uno de la ATP en distintos momentos; y con todo eso, lejos de sentirse satisfecho, sigue luchando contra viento y marea.

La trayectoria de Nadal no ha sido fácil. Cuando era pequeño le diagnosticaron una lesión en la rodilla que parecía que podía poner en jaque su carrera, pero él no tiró la toalla y de la mano de su tío, Toni Nadal, creció como tenista. A los primeros títulos en categorías inferiores se fueron sumando gestas que pocos habían logrado, como ser el segundo jugador más joven en estar en el top 100 de la ATP, en ganar un torneo de la Masters Series o llegar a la tercera ronda de Wimbledon con 17 años. En el año 2005, al ganar el torneo Roland Garros en su primera participación, inscribió su nombre en la historia del tenis mundial. Y entonces, cuando empezaba a brillar llegó el primer batacazo. En 2006 tuvo que estar casi cuatro meses sin jugar por lesión; pero se recuperó y aquel mismo año levantó otra vez el trofeo de Roland Garros.

En 2008 la buena trayectoria lo llevó a situarse por primera vez como número uno del mundo. Era el 18 de agosto y mantuvo esa posición hasta el 5 de julio de 2009. Aquel año parecía que la estrella de Nadal se apagaba. Después de perder en Roland Garros anunciaba que la lesión de rodilla que lo perseguía le impedía defender la corona de Wimbledon, que se había ganado a pulso el año anterior. ¿Se acababa la carrera ganadora de Rafa? La mejor respuesta la da su tío. Dice Toni Nadal que es justo cuando las cosas no les van bien cuando tienen más ganas de superarse y de hacerlo bien. Y es lo que pasó.

Al salir de la lesión en el año 2010 se le veía un poco dubitativo, pero enseguida esa motivación de la que habla Toni Nadal salió a la luz y ganó los tres Masters 1000 de tierra batida y, a continuación, el Roland Garros; era el primer tenista que lo conseguía. Un mes más tarde se llevó también Wimbledon. Recuperaba el número un año después de haberlo dejado escapar y con una lesión importante de por medio, y culminaba aquella impresionante temporada con el Abierto de Estado Unidos; casi nada. Nada de todo eso hubiera sido posible sin una actitud positiva bien trabajada y deliberada.

La historia podría quedarse ahí y ya sería espectacular, pero Rafa tenía mucho que decir. Siguió siendo el número hasta junio de 2011, cuando Djokovic le quitó el puesto. A partir de entonces los resultados no lo acompañaron, la rodilla le hizo renunciar a los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, y tuvo que desaparecer del circuito hasta el 6 de febrero de 2013. Piensa un momento qué habrías hecho tú. Rafa ya lo había ganado todo, le quedaban pocos objetivos por cumplir, tenía reconocimientos, títulos, premios…. De nuevo es interesante observar la visión de Rafa y de Toni Nadal ante esa situación. Para ellos lo que ya han ganado a lo largo de la carrera no tiene la menor importancia. Eso, explican, se recordará cuando Rafa se retire, pero mientras juegan lo que es importante es la motivación. Y quizás por eso pasó lo que pasó; seguro que fue por eso.

Aquel 2013 Rafa ganó otra vez Roland Garros, el octavo, cuando nadie apostaba por él, y, además, el Masters de Roma, el de Madrid, el Godó, el de Montreal y acabó con el Abierto de Estados Unidos. Sí, otra vez el número uno era suyo. Cuando en 2012 anunció que lo dejaba por una lesión nadie apostaba por él, excepto él mismo. Y lo consiguió. Mantuvo el número uno hasta el 23 de junio de 2014.

A partir de esa fecha han pasado bastantes cosas. Ser primero, segundo, décimo en un deporte como el tenis se ve condicionado por mil factores. Es cierto que una lesión de muñeca le hizo dejar de jugar más tarde y que muchos dicen que ya no será el que era. Pero a la vista de su trayectoria y de cómo se ha ido sobreponiendo a las adversidades, nadie puede hacer una predicción. La forma en que Rafa Nadal encara la vida, sus ganas de superarse y la confianza en sí mismo sirven para ejemplificar lo que la actitud positiva puede hacer en una persona. Ningún problema, ni profesional ni físico ni personal, nada de lo que le ha pasado lo ha alejado de su objetivo; en eso radica la grandeza de Rafa.