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Las cinco características de Locke

Cerremos este par de post sobre los objetivos tal y cómo Locke no enseña. La nueva forma de ver los objetivos de Locke se corresponde con cinco características que, según ese autor, no pueden faltarles. Estas características no invalidan el planteamiento de los objetivos SMART; de hecho, en muchos aspectos son una revisión complementaria. Las características son las siguientes:

Claridad. Los objetivos deben ser específicos, claros y medibles. Si se identifican los objetivos con fechas y tareas definidas, se consiguen mejores resultados y hay menos problemas, ya que lo que se espera es preciso y esa precisión se puede usar como fuente de motivación. Si un objetivo no está muy claro o es demasiado general, el componente motivacional decrece de forma alarmante; eso ocurrirá con un objetivo como, por ejemplo, mejorar la productividad; en cambio, que las ventas aumenten el 15 % o responder a los clientes en menos de 12 horas son metas que permiten comprobar, sin dudas ni ambigüedades, si se cumplen, sobre todo si se ha puesto una fecha para alcanzarlas. Por eso es una de los aspectos identificados en la metodología SMART.

Reto. Los objetivos deben ser lo bastante difíciles como para que supongan un reto, pero sin llegar a ser imposibles de conseguir. El nivel de desafío es interesante ya que los seres humanos acostumbramos a trabajar pensando en la recompensa y somos conscientes de que es menor cuando hacemos algo fácil. Saber que estarás bien recompensado por llegar a metas difíciles es muy estimulante y hace aumentar el entusiasmo. No obstante, A pesar de todo, que un objetivo sea retador es un arma de doble filo, ya que si lo es en exceso puede pasar de ser desafiante a ser imposible y, en ese caso, el esfuerzo es en vano. No hay que perder de vista la capacidad real que tenemos ni las posibilidades de éxito. Marcarse como objetivo algo que se sabe que no se puede alcanzar es malgastar el tiempo y la motivación.

Compromiso. Cuando los objetivos son realistas y claramente relacionados con metas de un nivel superior hay que firmar un compromiso absoluto. Es decir, hay que poder ver la consecución de una meta como un paso hacia un objetivo superior. Eso se consigue haciendo que sean entendidos y aceptados por todos los actores, lo cual no quiere decir que cada objetivo deba ser negociado, sino que debe estar de acuerdo con la línea de trabajo y los problemas que se hayan detectado. Cuanto mayor sea la coherencia entre las metas concretas y el objetivo final mayor será el compromiso. Esta característica está relacionada con las anteriores, ya que a mayor complejidad de los objetivos más difícil es la motivación y mayor compromiso necesitaremos para sentirnos involucrados.

Realimentación. Para que el entusiasmo y la motivación alcancen un nivel óptimo hay que recibir estímulos en forma de retroalimentación; la intensidad de aquellos será proporcional a la calidad y la cantidad de esta. La retroalimentación permite ver las expectativas con claridad y compartirlas, así como ajustar en cada momento el lugar al que se quiere llegar y, así, mejorar conjuntamente. Cuantas más referencias, reacciones  y opiniones se reciban mejor se trabajará. La retroalimentación adquiere una importancia especial cuando el tiempo marcado para alcanzar los objetivos es largo y se marcan objetivos parciales, secuenciados y escalonados. En esa situación, recibir respuesta a cada objetivo permite ver si es necesario repensar los siguientes. Tal como indican los objetivos SMART, que las metas sean medibles ayuda a conseguir una retroalimentación útil.

Complejidad. Los objetivos no deben sobrepasar cierto grado de complejidad a fin de no perder el tiempo pensando en cómo abordarlos. La motivación lleva a buscar objetivos complejos, pero hay que aplicar cautelas, ya que el empeño en llegar más lejos puede hacer que los límites estén demasiado lejos. Para evitarlo es importante establecer bien el tiempo necesario para alcanzar cada meta; no sirve de nada fijarse un plazo irrealizable, ya que solo se conseguirá estrés y frustración.  También hay que establecer si es necesario un tiempo para practicar o aprender algo (una metodología, el funcionamiento de un aparato, una técnica, un idioma) para alcanzar el éxito. Es importante ser realista con los plazos porque el tiempo no se estira y los atajos casi siempre hacen llegar tarde o, lo que es peor, perderse.